Naturaleza en el Parque Natural de Redes: qué ver y hacer en Caleao

Visitar Caleao es adentrarse en la naturaleza asturiana. Inmersa en el Parque Natural de Redes, en esta pequeña aldea típica asturiana el tiempo transcurre a otro ritmo. Frente a nosotros todo es tan verde como puedas imaginar, y el tono imperante en todo el pueblo tan sólo se rompe por los tejados de piedra de las casonas. Abre bien los ojos y respira profundo. Estás en un paraíso natural. Leer Más

El Molín Que Da Luz: gastronomía con alma

Brillar. Eso es lo que consiguen en El Molín Que Da Luz, donde su luminiscencia va mucho más allá del nombre. Porque no estamos sólo ante un restaurante con una buena propuesta gastronómica (que la tiene excelente), sino ante un rincón repelto de detalles, buen gusto y sonrisas. Leer Más

El Camino Primitivo por tierras gallegas

La llegada a Santiago de Compostela no se puede describir con palabras. Es imposible. Sólo los que lo hemos vivido sabemos de lo que hablamos. Pero lo que puedo asegurar es que esa sensación no se olvida en la vida. Detrás hay muchos kilómetros, muchas vivencias, una naturaleza imponente, momentos duros, muchísimo aprendizaje y una experiencia única. Os cuento cómo fue todo ese camino por tierras gallegas (de la primera parte del Camino Primitivo por Asturias ya os hablé anteriormente) Dos partes muy diferentes, pero con algo en común: merecen tremendamente la pena.

Camino Primitivo por Galicia

  • Etapa Grandas de Salime-Fonsagrada (25 kilómetros)

Aquí el maridin y yo tuvimos la primera etapa de El Camino. Después de recorrer toda la parte asturiana, bien nos lo merecíamos. Así que dividimos esta etapa en 2. El primer día sólo caminamos 5 kilómetros, desde Grandas de Salime hasta Castro, un paseo corto y sin complicaciones. Y el segundo día hicimos el gran techo de la entrada, desde Castro hasta Fonsagrada, unos 20 kilómentros. El día empieza con dificultades debido a la subida al puerto del Acebo, que se prolonga eso sí durante una larga distancia, evitando las cuestas demasiado empinadas. Con suerte, a primera hora de la mañana podrás disfrutar de un mar de nubes bajo tus pies. La imagen es realmente espectacular.  Y una vez que llegas a la cima, unas piedras te indicarán la frontera entre Asturias y Galicia. Al cruzarla te das cuenta de que ya estás más cerca de la meta. Ahora ya no podemos rendirnos. Aunque todavía nos quede lo peor de la etapa: una última subida a Fonsagrada que es una pesadilla.

-Lo mejor: sin duda, el pulpo y los ribeiros que sí o sí te tienes que tomar al llegar a Fonsagrada. ¡Que se note que estamos en Galicia!

-Lo peor: la subida final hasta Fonsagrada. ¡Un castigo!

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  • Etapa Fonsagrada – O Cadavo Baleira (26 kilómetros)

Etapa dura. El camino y la carretera (que en tierras gallegas es cada vez más frecuente) se suceden ante continuas subidas y bajadas. Tras abandonar Fonsagrada, pasamos por Padrón, Montouto y Paradavella, desde donde empieza lo peor del día: el ascenso hasta el alto de A Lastra, unos 7 kilómetros que se hacen realmente difíciles. Y cuando parece que el terreno llanea, para cruzar de nuevo el monte y llegar hasta Fontaneira. Aprovechar bien este momento porque, posiblemente, será la última vez que mires donde mires te encontrarás perdido en medio de una naturaleza sobrecogedora, rodeado de verde por todas partes. Deténte y disfruta de las vistas. A partir de aquí, todo es ya más fácil. El último esfuerzo y llegamos, tras un descenso a O Cadavo Baleira.

-Lo mejor: la panorámica que aparece ante nuestros ojos un poco después de llegar a A Lastra. Esa sensación de sentirte en medio de la nada es realmente espectacular.

-Lo peor: la subida hasta A Lastra. Por muchas que ya hayas pasado, no terminas nunca de acostumbrarte a las cuestas.

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  • Etapa O Cadavo Baleira – Lugo (30 kilómetros)

La etapa transcurra completamente llana, excepto los 2 primeros kilómetros a la salida de Cadavo Baleira, pero eso no la hace más sencilla. Aseguramos que se hace larga, muy larga. La primera parada del día podemos hacerla en Vilabade, donde sobresale la iglesia parroquial de Santa María de Vilabade, catalogada de Monumento de Interés Nacional. Recorremos después varias aldeas típicas gallegas hasta llegar, al fin, a Lugo. Los paisajes hoy no han sido espectaculares, y tantos kilómetros en las piernas se hacen cuesta arriba, a pesar de lo llano del terreno. Pero todo merece la pena, la única ciudad que nos encontraremos en El Camino desde Oviedo hasta Santiago de Compostela. Estamos en Lucus Augusti, ciudad rodeada por una muralla romana, Patrimonio de la Humanidad, con diez puertas que se abren al centro histórico. Con dos kilómetros de circunferencia, la muralla es la única del mundo de origen romano que se conserva íntegra. No puedes perderte la visita a la catedral de Santa María, el Palacio Episcopal o la plaza del Campo. Además, el ayuntamiento es una de las obras más valiosas del barroco civil gallego. Sin duda, bien merece la pena recorrer esta ciudad sin prisas. ¡Y también saborear su gastronomía!

-Lo mejor: el ambiente, la gente, el ritmo de la ciudad. Después de tantos días, aseguro que todo eso lo vas a apreciar más que nunca. Y, por supuesto, las tapas y su gastronomía. ¡Vas a chuparte los dedos!

-Lo peor: lo largo que se hace la etapa. Son muchos kilómetros y parece que no avanzas, como si nunca fueras a alcanzar la meta. ¡Pero se alcanza!

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  • Etapa Lugo – Ferreira (27 kilómetros)

La etapa termina realmente en Castrelo, pero visto que los albergues aquí eran de todo menos apetecibles, decidimos continuar la etapa gasta Ferreira. Salimos de Lugo cruzando el puente romano y siguiendo el curso del río, una imagen muy bonita, la mejor de toda la que vamos a encontrar a lo largo de la etapa. Hoy el camino tiene poca historia: la mayor parte de los kilómetros transcurren por carretera y por pistas asfaltados con poco desnivel. Es desde Castrelo hasta Ferreira cuando el terreno se complica algo más y ya sí tenemos que hacer frente a algunas cuestas. Es en los últimos 7 kilómetros del camino, por lo que se hace algo más duro debido al cansancio que llevamos acumulados.

-Lo mejor: sin duda, lo mejor del día será llegar al destino y darse cuenta de que nos quedan menos de 80 kilómetros para llegar a Santiago de Compostela.

-Lo peor: el cansancio que se resiente en las piernas, después de dos días de muchos kilómetros.

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  • Etapa Ferreira – Melide (20 kilómetros)

Etapa que transcurre sin apenas dificultades, a excepción de un pequeño puerto de montaña que nos acerca, una vez más, hasta los molinos de viento, compañeros habituales a lo largo de todo el camino. No tenedremos tampoco hoy vistas espectaculares, pero sí atravesamos varias aldeas típicas gallegas como As Seixas, Vilouriz o Vilamor. Cuando lleguemos a Melide comprobaremos que la soledad del Camino de Santiago termina aquí, ya que desde este punto avanzaremos junto a los peregrinos del Camino Francés, uno de los más transitados.

-Lo mejor: Melide. Su casco antiguo acoge varios puntos de interés, pero la imagen de la plaza y la iglesia del Sancti Spiritus es la más bonita de todas. Y, sin duda, no podemos olvidarnos de que si quieres degustar un buen pulpo, aquí tienes varios sitios para elegir.

-Lo peor: de nuevo, en nuestro caso, el frío, acentuado en esta etapa por la falta de bares en los que tomar un café para entrar en calor a lo largo del recorrido. Tuvimos que esperar hasta los kilómetros finales para encontrar uno abierto.

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  • Etapa Melide – O Pedrouzo (33 kilómetros)

El último empujón antes de llegar a la meta, pero nosotros decidimos dividirlo en dos. El primer día caminamos unos 11 kilómetros hasta llegar a Ribadiso. Aquí las bajadas y subidas vuelven a ser constantes, pasando por varios valles hasta llegar a Ribadiso do Baixo, un pueblo de piedra lleno de magia, en el que el río es el protagonista. Un lugar que no voy a olvidar jamás y al que estoy segura que volveré (pero eso es otra historia). El segundo día recorrimos hasta O Pedrouzo unos 22 kilómetros. Aunque los 33 kilómetros se pueden hacer del tirón, es una buena idea dividirlos porque aquí vamos a encontrarnos unas cuantas cuestas prolongadas, que seguramente no nos harían nada de ilusión en una etapa larga. Disfruta de cada paso porque mañana esto llegará a su fin (y vas a echarlo mucho de menos) Y abre bien los ojos porque en unos días te darás cuenta de que esa naturaleza que ahora te rodea es todo un privilegio.

-Lo mejor: estás a tan solo 20 kilómetros de Santiago.

-Lo peor: la inquietud ante la llegada.

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Etapa O Pedrouzo – Santiago de Compostela (20 kilómetros)

Ahora sí. Hoy es el día que llevas imaginando en tu cabeza mucho tiempo. Los kilómetros hoy se te harán largos (quieres llegar con muchas ganas) y especialmente bonitos (no por la belleza del paisaje, pero sí por lo que vas a disfrutarlos). Y claro, el último día hay que rematarlo como se merece. Nada más dejar O Pedrouzo atravesarás frondosos bosques de eucaliptos. Y después tocará despedirse de nuestras peores compañeras de viaje a lo largo del Camino: las cuestas. Seis kilómetros de ascenso nos llevarán hasta el Monte do Gozo. No son precisamente agradables, pero pronto vas a ver alzarte ante ti, en la distancia, las torres de la catedral. Y, créeme, merece la pena. Sólo queda el último tramo. Has entrado en Santiago y pronto alcanzarás el casco antiguo. Ante ti tienes la espectacular catedral de Santiago. Enhorabuena porque has llegado a la meta.

-Lo mejor: la emoción difícil de explicar cuando el sonido de las gaitas gallegas te dan la bienvenida y sabes que estás a punto de cruzar uno de los arcos que te llevan a la plaza del Obradoiro. Has llegado al destino, y es el momento de disfrutarlo. ¡Enhorabuena peregrino!

-Lo peor: se acabó.

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El Camino de Santiago no sólo es caminar: Camino Primitivo (Asturias)

Una promesa. Superación personal. Creencias religiosas. Reflexión… Son muchos los motivos que llevan a miles de personas a ponerse en pie y caminar cientos de kilómetros con la mochila a cuestas hasta llegar a Santiago. Sin duda,  algo tiene que tener para que 10 siglos después personas de todo el mundo sigan recorriéndolo año tras año. Y esta vez he sido yo. 320 kilómetros desde Oviedo a Santiago de Compostela, junto a la mejor compañía posible: el maridin. ¿La verdad? Después de comprarnos un piso no podíamos permitirnos un viaje al Caribe, pero tampoco queríamos quedarnos en casa. Pensamos en algo barato y que tuviésemos ganas de hacer, entonces lo tuvimos claro: el Camino de Santigo. Y ahora, una vez hecho, lo tengo claro: efectivamente, es una experiencia única, una aventura que no vas a olvidar jamás. Mucho más que caminar.

El Camino Primitivo

Primitivo, duro y escabroso, pero también impresionante. El maridin y yo nos decantamos por él porque sus 13 etapas nos permitían recorrerlo entero, y también porque salía de casa (Oviedo). Dicen de él que es el más difícil, pero también el más bonito. La verdad es que de cuestas va sobrado, pero de belleza aún más.

Os dejo esta guía del Camino de Santiago, que espero os sirva de ayuda.

  • Etapa 1:  Oviedo – Grao (30 kilómetros)

El punto de partida es la plaza de la Catedral. Por delante tienes 320 kilómetros. Sólo los primeros de esta etapa transcurrirán por asfalto. Pronto descubres que El Camino es verde, es monte, es naturaleza en estado puro. Ese primer contacto con el medio ambiente son las laderas del monte Naranco. Y un, poco más allá, al abandonar ya el concejo de Oviedo, compruebas de primera mano que El Camino no es un paseo. La subida al Escamplero es la primera de las muchas cuestas, bastante duras, que te vas a encontrar en los próximos días. Aunque, también es cierto que cuando ya empiezas a pensar que vas a terminar agotado, el terreno vuelve a llaner. La última parte del recorrido transcurre al lado del río, lo que vas a agradecer (y mucho) en los días de calor.

-Lo mejor: descubrir las sensaciones que deja El Camino, que todo es nuevo, que cada paso es una aventura.

-Lo peor: acostumbrarse a los kilómetros y las primeras cuesta.

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  • Etapa 2: Grao – Salas (26 kilómetros)

Empezamos con una fuerte subida, la que asciende hasta San Juan de Villapañada, a unos 5 kilómetros de Grao, y coronar el santuario de la Virgen del Fresno. Las cuestas prosiguen una vez pasada Cornellana, más o menos a mitad de camino y donde es imprescindible pararse a detener las centenarias piedras del monasterio de El Salvador. Al igual que en la primera etapa, la última parte del trayecto transcurre al lado del río, y vuelve a servir como un fantástico final de etapa.

-Lo mejor: tener un rato para descubrir Salas, un importante Conjunto Histórico-Artístico, con nada menos que cuatro Monumentos Nacionales. Imprescindible pasear por sus callecitas estrechas y admirar la torre medieval y el palacio Valdés-Salás.

-Lo peor: darse cuenta de que las cuestas en la parte asturiana del Camino Primitivo van a convertirse en una importante compañera de viaje. (Eso sí, se sobrellevan. Que no cunda el pánico).

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  • Etapa 3: Salas – Tineo (20 kilómetros)

Los primeros 6 kilómetros nos toca subir, hasta llegar a Porciles donde el terreno, afortunadamente, comienza a llanear. Será así hasta La Espina, localidad con todos los servicios para el peregrino, y donde volveremos a encontrarnos con las cuestas, aunque no por demasiado tiempo. Nos adentramos en la montaña occidental asturiana hasta, atravesando pequeñas aldeas, hasta llegar a la ermita de San Roque, ya a muy pocos kilómetros de Tineo, desde donde seguimos el paseo de los Frailes, un recorrido llamado así por ser frecuentado por éstos para, además de visitar al santo, deleitarse con las vistas. El barrio de Cimadevilla nos da definitivamente la bienvenida a nuestro destino.

-Lo mejor: el recorrido, que nuevamente transcurre entre verdes prados rodeados de frondosos bosques de robles y castaños. El contacto con la naturaleza es brutal.

-Lo peor: empiezan a notarse los kilómetros en las piernas y los más de 80 kilómetros que llevamos a la espalda (pero nada que no pueda aguantarse)

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  • Etapa 4: Tineo -Pola de Allande (30 kilómetros)

En nuestro caso, sin duda alguna, la etapa más difícil de todas las que nos encontraremos a lo largo del Camino. Influyó, por supuesto, que algo que comimos el día interior nos sentó mal y nos pasamos la noche vomitando y con el estómago a punto de explotar. Así, claro está, las condiciones en las que nos encontrábamos para afrontar esta etapa no eran las mejores. Aún así, se nos juntó todo: un malestar horrible, muchos kilómetros y unas cuestas que no desearías ni a tu peor enemigo. Como ocurre casi siempre, la etapa empieza con cuestas. Eso sí, la altura ganada nos permitirá admirar las vistas y disfrutar de los valles que se abren paso entre la frondosidad del bosque. El mar de montañas que se extiende ante nosotros es realmente espectacular. Y más tarde transcurriremos por alguonos tramos de carretera que nos llevarán hasta Campiello o Borres. Pero lo más duro lo dejamos para el final: la subida al Alto de Lavadoira es (o fue, al menos para nosotros, una pesadilla). Una vez coronada quedan tres kilómetros de bajada extenuante hasta Pola de Allande. Nunca llegamos a meta con más ganas de un merecido descanso.

-Lo mejor: una de las etapas de más belleza de El Camino. Las vistas que nos deja de los valles y los bosques es realmente una maravilla. Mires donde mires sólo ves verde y naturaleza a tu alrededor. Una sensación mágica.

-Lo peor: las continuas subidas y bajadas a lo largo de la etapa hacen daño (y mucho) a las piernas. Y, por supuesto, la subida al Alto de Lavadoira. Aquí he visto las cuestas más empinadas a las que me enfrentado jamás.

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  • Etapa 5: Pola de Allande – Berducedo (18 kilómetros)

Nos afrontamos a la que, supuestamente, es la etapa más difícil del camino (no para nosotros que lo vimos todo con mejores ojos después de pasarlo tan mal el día anterior). Una etapa corta, pero dura. Nada más dejar atrás Pola de Allande comienza la subida a el puerto de El Palo. La Reigada (a los 5 kilómetros) marcará realmente el punto de partida del ascenso. Bordeando el río, iremos ascendiendo poco a poco hasta alcanzar la carretera, que tan sólo cruzaremos para volver a adentrarnos en la montaña. Será, precisamente, a partir de este momento cuando las cuestas se hacen más notables, haciéndonos salvar en este tramo el mayor desnivel de toda la ascensión. Alcanzamos la cima en el kilómetro 8,3. Disfruta del momento y tómate un tiempo poque lo que viene a continuación tampoco va a ser fácil. En la cima la niebla y el frío van a acompañarte, y lo harán también durante toda la bajada del puerto (sobre todo en nuesto caso que tuvimos días fríos prácticamente en todas las etapas). De hecho, fue precisamente aquí cuando solté las únicas lágrimas del camino debido al frío horrible que sentí en las manos (unos guantes hubieran sido una fantástica idea). Después, volverás a encontrar un ascenso en la subida a Montefurado, una pequeña aldea de piedra que aparece como por arte de magia en media de la profundidad de la montaña. Ahora sí, lo más difícil habrá pasado. Y lo que queda de etapa será, prácticamente, un regalo.

-Lo mejor: la sensación que se experimenta al coronar el puerto de El Palo, y la belleza de la aldea de Montefurado. Sin suda, mágica.

-Lo peor: la subida al puerto (no vamos a engañarnos), pero sobre todo el frío del descenso. Realmente, el momento en el que más sufrí de todo el camino.

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  • Etapa 6: Berducedo – Grandas de Salime (20 kilómetros)

Una de las etapas más fáciles que vamos a encontrar a lo largo de todo el camino. Un recorrido exento de grandes dificultades, pero no de belleza. Lo comprobaremos ya al poco de comenzar a andar porque las vistas al dejar atrás Berducedo son, como suele ser  habitual, un regalo. Poco después llegará el único obstáculo del día: un par de kilómetros de cuestas a la salida de La Mesa, que nos hará encaramarnos en la peña de Buspol. Desde aquí comienza un vertiginoso descenso de unos 10 kilómetros hasta alcanzar el embalse de Grandas de Salime, el auténtico protagonista de la jornada de hoy. Lo cierto es que los kilómetros por una serpeante senda se hacen largos, pero también nos obsequian con unas vistas espectaculares. Ya llegando abajo del todo, tienes que detenerte en un mirador que nos permite contemplar la imponente presa. A partir de aquí ya todo es ascenso (pero puedo asegurar que asusta más de lo que realmente es). Al final, te espera Grandas de Salime. Aquí podrás aprovechar para visitar el Museo Etnográfico, una riquísima muestra de las tradiciones y la forma de vida del pasado. Ponemos así punto y final a las etapas asturianas del Camino Primitivo.

-Lo mejor: la belleza imponente del embalse. Bajo sus aguas se encuentran las casas del antiguo pueblo de Salime, que resurgen cundo disminuye el nivel del embalse.

-Lo peor: las cuestas a la salida de La Mesa. Los ascensos al comienzo de la etapa nunca son buena idea =)

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¡Galicia nos espera! ¡Buen Camino!

 

 

Tierra del Agua: turismo rural con magia en Asturias

Perdido entre las imponentes montañas del Parque Natural de Redes, Tierra del Agua aparece ante los ojos como un sueño que se hace realidad. Se trata de un lugar para ver, sentir y estar. Un hotel lleno de alma en la bella aldea de Caleao. Aquí los vecinos pasean en madreñas y dan forma a la madera en sus talleres de artesanía después de tomarse el primer café del día en un bar que comparten con los turistas que llegan hasta Caleao atraídos por Tierra del Agua y por la imponente naturaleza. Y es que en este lugar el verde lo envuelve absolutamente todo. ¿Tú también quieres disfrutar de este entorno? Te cuento 10 razones por las que Tierra del Agua merece la pena. Y hay muchas más.

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Estética Abril: ¡tu cuerpo necesita probar la Indiba!

Entrar en Centro Estética Abril es tener la garantía de que saldrás como nueva. El día a a día (no vamos a negarlo) se hace cuesta arriba, y sentimos que no nos da la vida. Y por eso nos merecemos nuestro momento. La respuesta es muy sencilla: Estética Abril. ¿Te imaginas combatir la celulitis, acabar con las arrugas y hacer desaparecer esa grasa que sobra que tanto nos disgusta mientras disfrutas de una experiencia de lo más relajante tumbada en una camilla? Pues el sueño se hace realidad con la Indiba. Hoy os cuento mi experiencia.

Spoiler: si no la has probado, deberías.

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