Oh, dulce Navidad

Los asturianos somos llambiones. Nos gusta lo dulce. Y sería casi imposible que no fuese así. Como ejemplo, el souvenir más típico de Oviedo no es otro que su repostería. La capital asturiana conserva algunas de las confiterías con más historia del país. Entrar en ellas es adentrarse en un lugar donde la tradición deja un aroma a azúcar, almendras y chocolate. Son un acierto seguro en cualquier época del año, y aún más durante las Navidades. Muchos de los hogares harán hueco para estos postres, y seguro que Papá Noel y los Reyes Magos también los eligen para endulzar la vida a más de uno. ¡Oh, dulce Navidad!

1.Peñalba

En el mismísimo centro de Oviedo, este mítico e histórico establecimiento es la consecuencia de una cafetería que abrió con el mismo nombre en 1928 en la calle Uría. Sólo dos años más tarde, su dueño, Enrique Álvarez Victorero, decidió abrir esta confitería a tan solo unos pasos de allí y dedicarse, desde entonces, a la realización artesanal de bombones de chocolate. Su característico interior y el intenso olor dulzón hacen aún más atractivo este lugar, en el que nada más entrar parece que has retrocedido en el tiempo. Incluso, basta pasar por delante de su escaparate para imaginarse delante de Tiffani. Tras el cristal, un auténtico espectáculo. No dudes en entrar y probar los bombones que le han dado fama, aunque yo tampoco me marcharía de allí sin sus ríquisimas pastas. En Navidad también podrás elegir sus turrones de yema tostada, de frutas, praliné o guirlache, además de su torta del Peñalba.

2.Ovetus

En 1994 y tras 23 años de oficio, Javier Fernández Guaza, decide poner en marcha Ovetus. El objeivo siempre estuvo presente: marcar la diferencia. Ovetus habría de convertirse en una referencia obligada de la alta pastelería y bombonería asturiana. Y vaya si lo consiguieron. Cuentan con todo un surtido de dulces con el que se deleitarán ojos y paladar. Puedes encontrar princesitas, escandaleras, bombones o pastas. Por supuesto, en Navidad no puedes dejar sin probar su turrón de pistache. Es la distribuidora oficial de dulces de los Premios Princesa de Asturias, y una vez que los hayas probado, lo entenderás de inmediato. ¡Para chuparse los dedos!

3.Camilo de Blas

Camilo de Blas Heras fundó en 1827 en León su primera confitería. Y no fue hasta 1914 cuando abrió su primer establecimiento en Oviedo. Desde entonces, llevan más de 100 años endulzando la vida a los asturianos. Son los creadores de los famosos carbayones (nombre con el que también se conoce a los que son de Oviedo), que se han convertido ya en uno de los dulces más deseados pos asturianos y turistas. Una base holjadrada rellena de una masa de almendra, y un baño de yema de azúcar hace las delicias de todo el mundo. Aunque durante la Navidad, tampoco podrás irte de la tienda sin sus polvorones o sus nuglass, un producto hecho con turrón, nueces y yema. Además, entrar en el interior del establecimiento es sinónimo de belleza y sorpresas. Aunque no se compre nada, algo prácticamente imposible, es visita obligada para todos los que visitan la capital asturiana. Tanto que Woody Allen rodó aquí una de las escenas de Vicky, Cristina y Barcelona.

4.Rialto

Visitar esta confitería es viajar en el tiempo, y regresar a la Vetusta de Clarín que tan bien describió en La Regenta. De camino a la catedral, sus escaparates llaman la atención de todo el que pasa y abren el apaetito. Detenerte aquí a tomar un chocolate con churros o unas tortitas con nata es ya de por sí todo un regalo. Pero todos sabemos que es imposible salir de allí sin su producto estrella: los moscovitas, unas finas pastas de almendra marcona seleccionada y nata, bañadas con una cobertura de chocolate de primerísima calidad, y que guardan un último ingrediente secreto que desde Rialto nunca han querido revelar. Todos los asturianos hemos regalado más de una vez, una caja de moscovitas. Sabemos que es el acierto seguro. Tampoco fallarás si eliges las princesitas, pequeñas exquisiteces de mazapán y yema bañadas con mermelada de azúcar. Una de las paradas habituales de los Reyes Magos.

5.Diego Verdú

Una pequeña tienda, que encuentras de camino al Ayuntamiento y que pasaría prácticamente desapercibida si no fuera porque su fama hace que todo el mundo se detenga. Las largas colas que se forman en verano por uno de sus ansiados helados, y especialmente en Navidades para conseguir sus turrones no ayudan a pasar sin mirar. Y te aseguramos que la espera merece la pena. Fundada en 1878, envían pedidos a toda España y dicen, incluso, que el Vaticano es uno de sus mejores clientes. Donde elegir tienen. Sólo con su carta de turrones tienes para rato: turrón de Jijona, de Alicante, turrón de nata con nueces, de coco, de frutas, de mazapán, de yema o yema tostada, de guirlache y de chocolate. ¡Dulces navidades!

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