Los imprescindibles del occidente asturiano

Asturias es un caudal inagotable de sorpresas. Sus valles y montañas atesoran viejas tradiciones que sobreviven milagrosamente en un mundo caracterizado por el cambio. Siempre resulta reconfortante adentrarse en esos escondidos pueblos donde el tiempo parece detenerse entre el verde de sus bosques. Pero no sólo eso, sino que el mar también es protagonista. La vida se desarrolla entre acantilados, en pequeños municipios bañados por el cantábrico y en los que las barcas sobre el agua ponen la nota de color.

Todo esto y mucho más es lo que puedes disfrutar en una visita por el occidente asturiano. Atento a estos lugares imprescindibles, que bien merecen ser descubiertos.

1. Para pasear por la orilla del mar, playa de Peñarronda

Un arenal de 600 metros de longitud, encajado entre acantilados, que da forma a una de las playas más hermosas del litoral asturiano, tanto que está declarada Monumento Natural. Galardonada con la Bandera Azul, tiene forma de concha y en el centro sobresale una roca circular, que da nombre a la playa. Además de por su belleza, destaca igualmente por su oleaje. Son muchos los amantes del surf que la visitan habitualmente. Imprescindibles también son las vistas desde los acantilados de La Robaleira, donde se sitúa la pequeña ermita de San Lorenzo.

playapeñarronda

2. Para descubrir tradiciones, Taramundi

Inmerso en bosques y bañado por ríos, aparece este singular municipio adornado con casas de piedra y tejados de pizarra. Es referencia por ser uno de los núcleos pioneros del turismo rural en España. Agua, tierra, hierro, fuego, ingenios hidráulicos, cuchillería o telar. Todo esto cobra protagonismo en Taramundi más que en ningún otro lugar. En este mágico lugar casi en cada esquina aparece un museo, que hereda la historia, la tradición y los hábitos del pasado. No deberías perderte el Conjunto Etnográfico de Teixois, el Museo de los Molinos de Mazonovo, el Museo de la Cuchillería, el Museo Etnográfico de Esquíos o la Casa del Agua. Tampoco puedes irte sin una de sus navajas en el bolsillo. Por mucho que busques, no encontrarás ninguna igual.

taramundi

3. Para practicar surf, Tapia de Casariego

Su puerto pesquero guarda la esencia de siempre y sus playas y calas propician uno de los mejores baños que podrás darte en Asturias. Este coqueto enclave presume de olas privilegiadas y es una de las mecas del surf en España. El mar es su elemento paisajístico de mayor fuerza escénica, y la playa de Anguileiro (también llamada La Grande) la favorita entre los amantes de este deporte. Está concurrida durante todo el año y acoge renombrados campeonatos de surf. En lo alto de la playa de San Blas una escultura con dos tablas de surf busca rendir homenaje a esta práctica deportiva, que tanto bien ha hecho por Tapia. Y no olvides tampoco hacer una visita a sus piscinas naturales de agua salada, una auténtica maravilla.

tapiadecasariego

4. Para dejarse sorprender, Luarca

Esta villa, bautizada como la Villa Blanca de la Costa Verde, tiene un encanto especial. El mar es indisociable en este lugar por más que cambien los tiempos. El pueblo lo lleva en el alma. Y son muchos los motivos por los que Luarca merece la pena, pero sin duda el más singular es su cementerio. Seguramente el cementerio con las vistas más privilegiadas que podrás encontrar. Situado en la ladera izquierda del promontorio de La Atalaya, es una mezcla entre paseo romántico y observatorio costero. Se trata de un excelente mirador con olor a sal. Allí el blanco radiante de las lápidas contrasta con el azul del mar, y entre sus tumbas está la del Premio Novel Severo Ochoa, Hijo Predilecto de la villa.

luarca

5. Para disfrutar de las vistas, ermita de La Regalina

Situada sobre el promontorio de La Regalina, en Cadavedo, se trata de un lugar de vértigo y devoción sobre una limpia pradera, que incluye dos hórreos de los casi 100 que se conservan en la zona y una vista espectacular de la playa de la Ribeirona y el resto del litoral, capaz de dejar con la boca abierta. Desde aquí se ve el Paisaje Protegido de la Costa Occidental, un rosario de altos acantilados que se suceden hasta Cudillero, 25 kilómetros más allá, contra los que el Cantábrico bate con fuerza.

laregalina

6. Para dejarse seducir por el Cantábrico, Ortiguera

Se presenta como un lugar recóndito, apacible y apetecible, con la mejor de las panorámicas a la inmensidad del mar. Ortiguera es un pueblo abierto al Cantábrico. Escapardo y casi colgado de laderas que desembocan en el mar, ofrece un baño inigualable de vida marina. Sin duda, el mejor lugar para darse cuenta de esto es su faro. En el cabo de San Agustín, el faro fue inicialmente baliza de destellos para marcar la entrada al puerto, pero en 1973 se convirtió en el faro más moderno de Asturias con la construcción de una torre de hormigón de 20 metros de altura. La vista desde allí es espectacular con el mar abriéndose ante tus ojos.

ortiguera

7. Para volver al pasado, castro de Coaña

Es el más popular de los castros que se conservan en Asturias, también el más espectacular, el más sorprendente. Las excavaciones de este castro prerromano revelan la estructura de los pueblos de la zona noroeste de la península Ibérica. En sus yacimientos se distinguen dos sectores: por un lado la acrópolis, un amplio recinto ovalado situado en una cumbre a modo de fortificación con una gruesa muralla; y por otro, el barrio norte, donde se conservan más de 80 construcciones de pequeño tamaño. Desde la Edad de Hierro hasta nuestros días. Merece la pena.

castrocoaña

8. Para conocer un Pueblo Ejemplar, Boal

Túmulos y dólmenes, cuevas y castros, un caudaloso río y una presa, casas de indianos, apicultura y feria de la miel, un mundo lleno de contrastes. Así es Boal. En total 120 kilómetros cuadrados con un bello paisaje de montaña y un rico patrimonio histórico. Constituido por 7 parroquias, no deberías perderte la sierra de Penouta, el embalse de Doiras, la Cova del Demo, el Centro de Interpretación de la Inmigración o el Centro de Interpretación de la Artesanía del Hierro. Además la capital del concejo, Boal, donde el tiempo parece que no pasa, fue reconocido como Pueblo Ejemplar en el 2014. ¿A qué esperas para visitarlo?

boal

9. Para asombrarse con la naturaleza, cascadas de Oneta

Es uno de los espectáculos naturales más imponentes de Asturias. Se trata de un conjunto de tres saltos de agua que se escalonan en pocos metros, jalonando el curso del río Acebo que discurre entre rocas y numerosos pozos. De pronto la corriente se precipita verticalmente por una altura de hasta 15 metros. Se trata de la cascada de la Firbia, la más impresionante de las tres. El sonido constante del agua, y los robles, abedules y castaños generan un marco perfecto. Están consideradas Monumento Natural.

Cascada Oneta Villayon

10. Para visitar un puerto pesquero, Viavélez

Todo un hallazgo para el viajero. Un puerto recóndito y encantador que aparece como el más bonito de los lienzos, y que es capaz de condensar en pocos metros cuadrados la esencia de las villas marineras más guapas de toda Asturias. Pasear por sus calles, el puerto o el mirador, desde donde tendrás espectaculares vistas del litoral, es todo un regalo. Recóndita y humilde, Viazélez ofrece paz y belleza a partes iguales. Uno de esos lugares que no deberían pasarse por alto, uno de esos lugares donde merece la pena detenerse y disfrutar.

viavelez

 

 

 

 

 

 

 

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