Qué no perderse en Oporto

Fachadas repletas de azulejos de colores, ropa tendida en las ventanas, tradición, modernidad y belleza en cada esquina.  Sí, estamos hablando de Oporto, esa ciudad que te atrapa desde el primer instante, que mires donde mires te sorprende. Recorrer sus calles empinadas y empedradas, disfrutar de ese aspecto vintage que no se busca, que es real, pasear por la orilla del Duero, y disfrutar de un buen vino. Un destino que nunca defrauda. Si quieres saber qué no perderse en Oporto sigue leyendo. 

Los imprescindibles de Oporto

  • La Ribeira: 

Toda buena postal de Oporto muestra la colorida y pintoresca imagen de la ciudad vista desde su mejor ángulo: La Ribeira. Es el barrio más turístico, y también el más romántico. A la orilla del Duero, sus calles estrechas y sus viejos edificios le otorgan un aspecto bohemio que conquista a primera vista. Además, el río luce espléndido con tradicionales embarcaciones flotando sobre el agua, y vigiladas atentamente por las pintorescas, estrechas y coloridas casas que se alzan en la orilla. Su belleza es innegable. De hecho, la zona está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Tampoco faltan las cafeterías y restaurantes, muchas veces escondidos entre sus arcos medievales. Uno de los imprescindibles de Oporto.

  • Librería Lello:

El tiempo parece haberse detenido en este lugar. Este templo de la literatura, con su fachada neogótica, nos sumerge en un universo mágico que parece haber salido de un libro de Harry Potter. De hecho, es aquí donde la escritora inglesa J.K. Rowling encontró inspiración para crear su popular saga. La famosa escalera central de madera con sus escalones de color escarlata se convierte en el centro de todas las miradas, pero hay mucho más. Entre delicadas decoraciones y vidrieras de color azul, rojo y oro, inmensas estanterías repletas e libros recubren cada una de las paredes. Dicen que es una de las librerías más bellas del mundo, y no se equivocan. La entrada cuesta 4 euros, pero luego te los descuentan si compras un libro. Hay auténticas joyas.

  • Torre de los Clérigos: 

Visible desde prácticamente cualquier punto de la ciudad, es uno de los símbolos de Oporto. Está considerada la construcción religiosa más alta de Portugal, y su arquitectura tiene todo el mérito del mundo (levantar una torre de casi 80 metros de altura a mediados del siglo XVIII no era tarea fácil, y para sustentarla se construyeron muros con más de dos metros de grosor). Desde lo más alto de su torre puede contemplarse una panorámica impresionante de la ciudad del Duero. Merece la pena.

  • Puente Don Luis I: 

Construido entre 1881 y 1886 es, sin lugar a dudas, el puente más importante de la ciudad. En el momento de su inauguración era el puente más largo del mundo, y su gran arco mide 172 metros. Tiene dos niveles: el inferior se destina a coches, autobuses y camiones; mientras por el superior pasa el metro. Los dos niveles cuentan con una pasarela para peatones. Si te animas a caminar por el nivel superior (a más de 60 metros sobre el río), la recompensa serán unas vistas espectaculares. Como recomendación, cógete el funicular para subir al nivel de arriba. El viaje cuesta 2,5 euros y las cuestas que te evitas lo merecen.

  • Iglesia del Carmen:

Situada en pleno centro de Oporto, es una de las iglesias más bonitas de la ciudad (y eso ya es mucho decir porque vas a encontrarte con unas cuantas). Al igual que la continua iglesia de los Carmelitas, la fachada principal es de granito, pero con una rica decoración de estilo rococó. Pero si tiene algo realmente espectacular es su fachada lateral, totalmente forrada con un gran mural que representa la Imposición del Escapulario en el Monte Carmelo, y que está dibujado en blanco y azul (igual que los típicos mosaicos que pueden verse en numerosas fachadas de Oporto). Tampoco deberías perderte la capilla de las Almas y la iglesia de San Idelfonso si quieres seguir disfrutando de fachadas con bonitos azulejos.

  • Teleférico de Gaia: 

Tras cruzar el puente Don Luis I, llegamos a otro de los barrios más importantes de la ciudad: Vila Nova de Gaia. Aquí aparece otra de las atracciones imprescindibles de Oporto para el turista, su teleférico. El viaje solo dura 5 minutos y cuesta 8 euros, pero podrás admirar el río en su camino hacia el mar, la preciosa Ribeira y los tejados rojos de las bodegas de vino. La mejor manera de despedir una escapada en Oporto.

Y sobre todo ponte calzado cómodo y dedícate a recorrer las calles de esta maravillosa ciudad. ¡Abre bien los ojos porque no tiene desperdicio!

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