RASCAFRÍAY BUITRAGO DE LOZOYA: NATURALEZA EN LASIERRA


Un universo por descubrir. Los paisajes, sus rincones, los mapas, las ganas. Las cervezas en cualquier bar. Sentarse en un lugar desconocido. Observar. Escuchar. No querer regresar. El placer de viajar.

Basta alejarse unos pocos kilómetros del centro de Madrid para descubrir un auténtico remanso de paz: la sierra madrileña. Aquí los pueblos sorprenden con una extraordinaria belleza y un encanto especial, capaces de enamorar a cualquiera. Y Rascafría y Buitrago de Lozoya son un magnífico ejemplo. ¿Quieres descubrirlos?

Escapada a Rascafría

Este pueblo madrileño de 1.600 habitantes es un escondrijo bucólico donde olvidarse de rascacielos, contaminación y atascos que no dan tregua. El frenetismo de la ciudad desaparece de un plumazo cuando lo único que te rodea son las montañas de la sierra de Guadarrama. Y, aunque pequeña, la localidad ofrece mucho que ver. ¡Prepárate para disfrutar!

¿Qué visitar en Rascafría?

El ayuntamiento de estilo neomudéjar, el puente del pericón y la plaza de la Villa son las primeras paradas obligatorias de su coqueto casco urbano, en el que merece la pena detenerse para disfrutar de su arquitectura y de una caña o un café en un fantástico ambiente. Pero los auténticos tesoros de Rascafría aparecen unos metros más allá. El primero de ellos es el monasterio de Santa María de El Paular, declarado Bien de Interés Cultural desde 1876 y que ha contemplado la vida de Rascafría desde el siglo XIV. Puedes descubrirlo con visitas guiadas para contemplar, por ejemplo, el retablo mayor, su principal joya. En este punto aparece también el Puente del Perdón, lugar en el que los caminos se bifurcan hacia diferentes rutas. El maridin y yo no teníamos demasiado tiempo, así que decidimos caminar hacia uno de los rincones imprescindibles de la localidad, el Bosque Finlandés (vale más que te informes si quieres llegar porque no está señalizado). Se trata de un enclave de cuento que recibe el nombre por el gran parecido que presenta con las espesuras escandinavas. Este paisaje idílico esconde una antigua cabaña usada como sauna y un hermoso lago sobre el que se encuentra un embarcadero olvidado. Realmente mágico.

¿Dónde comer en Rascafría?

Hay mucho y bueno donde comer en Rascafría, pero nosotros te proponemos dos opciones. Una es el restaurante El Pilón, en el que probamos los pimientos asados con ventresca de bonito y el entrecot de la sierra de Guadarrama. ¡Para chuparse los dedos! Y la segunda propuesta es el restaurante Caldea, imposible de olvidar. Aúna tradición y modernidad, y cuenta con un local que invita a sentarse y disfrutar. El maridin y yo nos decantamos por los bombones de morcilla con manzana y espuma de pimiento, las croquetas de ropa vieja, la ensalada de espinaca, tomate, burrata, pimientos asados y frutos secos y, por último, el bacalao al horno sobre cama de patata. Nos costó decidir, pero estamos seguros de que con cualquier decisión hubiéramos acertado. ¡De 10!

¿Dónde dormir en Rascafría?

Finalmente nos decantamos por el hotel rural El Valle, y no pudimos quedar más encantados. Bonito, económico, limpio, en el centro del pueblo y con un personal encantador. Sin duda, repetiríamos.

¿Qué ver en Buitrago de Lozoya?

Ubicado en el corazón de la sierra norte de Madrid y coronado junto al río Lozoya, la parte más radiante de la sierra de Guadarrama, Buitrago aparece ante el viajero como un enclave amurallado, tranquilo, sobrio y verde, muy verde.

Como en toda ciudad medieval, Buitrago de Lozoya es una villa donde el mayor placer es perderse por sus calles y escuchar el susurro de sus siglos de historia. Toda la villa es considerada Bien de Interés Cultural desde 1993, y cuenta con tres auténticos tesoros. Uno de ellos es, evidentemente, la muralla. Su origen data del siglo IX y con sus más de 800 metros de recorrido y sus tres puertas de acceso, rodea y fortifica a la localidad. Fue declarada Monumento Nacional en 1931. Tampoco se queda atrás Santa María del Castillo. Su construcción data del siglo XIV y se cree que está ubicada en una antigua mezquita árabe. Es la única iglesia medieval que queda en pie en Buitrago y luce un estilo gótico con ciertos elementos de estilo mudéjar como su imponente torre o sus dos capillas. Y, por supuesto, tampoco puedes irte de aquí sin admirar el castillo. El carácter defensivo de la villa de Buitrago se hace perfectamente visible cuando lo observamos. Integrado en la misma fortificación de la ciudad, se ubica en la orilla del río Lozoya , en lo que un día fue una edificación desafiante y orgullosa.

Para contemplar todo esto como es debido, nada mejor que el cerro situado enfrente del meandro sobre el que se asienta Buitrago. Lo mejor para acceder es dejar el coche en las inmediaciones del puente del Arrabal y caminar por un sendero que queda a la izquierda de la depuradora. No tardaremos mucho en alcanzar el alto y quedarnos fascinados. El río Lozoya bordea en su totalidad el recinto amurallado, y desde la colina tenemos una visión privilegiada. Realmente espectacular.

Deseando volver…

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