El bosque de las viñas: un remanso de paz en el occidente asturiano

Dendrofilia: amor por los bosques y los árboles

Existe un lugar en el que un mar verde de árboles te recibe con los brazos abiertos. Un lugar en el que el murmullo de los bosques o el trinar de los pájaros es lo único que rompe el silencio. Un lugar escondido en medio de un paraíso. Un lugar que es un remanso de paz, y en el que la felicidad está asegurada. Estamos hablando de los apartamentos rurales El Bosque de Las Viñas. En pleno occidente asturiano, a tan sólo 5 minutos del Pueblo Ejemplar de Boal, es el mejor lugar para respirar, parar y disfrutar.

El Bosque de Las Viñas: escapada rural en Asturias

Entre las 4 paredes de aquel hórreo de madera que nada tenía que envidiar al mejor hotel de 5 estrellas, tan sólo veíamos un mar verde de árboles. Abrir la puerta era toparse de bruces con una naturaleza imponente y abrumadora. Y a primera hora de la mañana todo era aún más especial cuando tras unos golpes en la puerta, el olor a café inundaba la estancia. Huevos, jamón, tostadas, zumo recién exprimido, frixuelos, mermelada casera… Y detrás el cariño que no se ve, pero que se aprecia en las cosas bien hechas. No hay duda. Los despertares más felices existe en El Bosque de Las Viñas.

Aunque aquí basta poner un pie para que la felicidad aparezca. Eso debió pensar el maridin cuando decidió regalarme un fin de semana en este lugar por mi 32 cumpleaños. Y no pudo escoger mejor porque estos alojamientos turísticos ya son un espectáculo, pero la habitación en el hórreo en la que nos quedamos lo es aún más. Unas escaleras de caracol nos llevan hasta la que será nuestra casa por 3 días. Y al entrar, todo es perfecto. Una pequeña cocina llena de detalles, una hamaca en la que podrías pasar horas y horas, una cama de ensueño y una bañera con hidromasaje para que la relajación ya sea total. Y por si fuera poco, el patio con sofás que se encuentra bajo el hórreo es sólo para nosotros, y las vistas desde allí todo un privilegio. Os lo aseguro: nadie necesita más. Y para creerlo, ¡mirad estas fotos!

Pero El Bosque de Las Viñas no sólo es un lugar en el que desconectar y ser feliz, sino también una excelente oportunidad para descubrir algunos de los lugares más bonitos del occidente asturiano.

¿Qué pueblos visitar cerca del Bosque de Las Viñas?

La visita imprescindible si te hospedas en este lugar es Boal. Fundamentalmente por su cercanía, pero también porque merece la pena. Pueblo Ejemplar en 2014, en sus calles todo es como hace años (y lo sé bien yo que pasé muchos veranos de mi infancia en sus plazas). Aquí nada ha cambiado, y la vida es de esas en las que el reloj pasa inadvertido. Destaca por el entorno privilegiado en el que se encuentra, pero sobre todo por las casas indianas que lucen aún hoy espléndidas.

El maridin y yo aprovechamos también el finde para acercarnos a Castropol, a unos 40 minutos. La villa se ubica en un promontorio escalonado que desemboca en la majestuosa ría del Eo, frontera entre Galicia y Asturias. No puedes dejar de pasear por su puerto, contemplar sus embarcaciones siempre dispuestas a salir a navegar, o acercarte hasta el mirador de La Mirandilla para disfrutar por todo lo alto del paisaje. Además, su pequeño casco histórico tiene mucho de lo que presumir. Entre sus casas marineras se levantan palacios, casas blasonadas, capillas e iglesias, que demuestran su pasado de gloria y esplendor.

Muy cerca de allí (a menos de 10 minutos) tienes otra de las paradas obligatorias: Tapia de Casariego. Las mareas y las olas forman parte de su intenso paisaje. La localidad cuenta con un agradable paseo marítimo, con algún que otro mirador, con un puerto con mucho encanto lleno de casas que se nos antojan colgadas sobre el mar y con una belleza innegable. Uno de esos lugares a los que siempre merece la pena volver.

Senderismo cerca de Boal

Situados en el Parque Histórico del Navia, El Bosque de Las Viñas destaca igualmente por la gran cantidad de opciones que ofrece a los amantes del senderismo. La ruta de los castros, la Sierra de Penouta o el Penedo Aballón son algunas de las opciones. El maridin y yo nos habíamos decantado por la ruta de los Miradores del Navia, pero la posibilidad de lluvia nos hizo cambiar de planes. Eso sí, acercarse hasta el área recreativa del Puente de Castrillón, a unos 20 minutos de los apartamentos e inicio del camino, ya merece la pena. La estampa es mágica.

Y por supuesto, no puedes irte de allí sin visitar las cascadas de Oneta en Villayón. Escondidas entre un paisaje en el que agua y montaña son las señas de identidad, merece la pena hablar de ellas con calma, por lo que les dedicaremos otro post. Como adelanto: son un auténtico espectáculo.

Existen razones de sobra para elegir El Bosque de Las Viñas para una escapada. Aún más ahora que han creado un spa ecológico totalmente privado con hot tub de barril nórdico y sauna, y con unas vistas impresionantes a la montaña asturiana. Allí todo son calma, paz y sonrisas. Y esos son los lugares que merecen la pena.

2 comentarios sobre “El bosque de las viñas: un remanso de paz en el occidente asturiano

  1. Nuria Santana Menéndez

    Muchísimas gracias por este precioso reportaje de nuestra casa en Boal y de nuestro querido Occidente Asturiano. Siempre hemos hecho todo con muchísimo cariño con la intencíón de hacer vuestra, nuestra casa y nos reconforta enormemente ver plasmado ese cariño en este reportaje. No tenemos palabras para agradecéroslo como os merecéis. Sin duda el mejor regalo que nos podíais haber hecho. Un abrazo enorme. Jose y Nuria.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s