Mona Lisa Bar: mucho más que el mejor vermú en Oviedo

Hay locales que desde que abren sus puertas van a ser un éxito. Esto es lo que ha pasado con Mona Lisa Bar, un pequeno espacio en la calle Manuel Pedregal que demuestra una vez más que las mejores esencias se guardan en frascos pequeños. Desde que abrieron sus puertas en marzo de 2018, se han convertido ya en un referente de la hostelería en Oviedo. ¿Razones? Una carta de la que apetece todo, un montón de buen rollo, propuestas diferentes, un ambiente inmejorable, el trato amable y, por supuesto, el vermú. Si aún no lo conoces, deberías. Y si ya lo has hecho, seguro que te ha pasado lo mismo que a nosotros: ya has repetido.

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El Gato Negro: dónde comer bien en Oviedo

Un gato con el que es un lujo encontrarse. En pleno casco antiguo de la capital del Principado,  en la mítica plaza de Trascorrales, y a solo un paso de la antigua plaza del pescao _hoy sala de exposiciones_  se encuentra El Gato Negro, una sidrería de siempre y un acierto seguro si quieres comer bien en Oviedo. Garantizado que vas a querer repertir.

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La Pepita: oda a la hamburguesa

Volvemos a los cincuenta. Al color rosa chicle, los cádillac tuneados, el rock and roll,  los tupés y el cuero. A los batidos de fresa en copa alta, las patatas fritas y, por supuesto, las hamburguesas. Estos pequeños trozos de paraíso culinario que han revolucionado la comida fast food hasta convertirla en toda una delicatessen. En La Pepita lo saben bien, ellos se han convertido en toda una oda a la hamburguesa. Leer Más

Mis flechazos de octubre

Octubre. El mes en el que vuelven los abrigos, las botas de pelo y los sombreros. El mes en el que las hojas de los árboles tiñen el suelo, y el aire huele a castañas recién asadas. El mes de las brujas, los fantasmas y hasta los muertos. Octubre, el mes de las tardes de sofá, manta y café recién hecho. Y sí, después del verano hasta lo echábamos de menos. Octubre, el mes también de los flechazos.

Poner en alza el producto asturiano, de la tierrina, el de calidad. La Finca, en el Bulevar de la Sidra de Oviedo, aúna en sus platos la tradición y la innovación sin renunciar jamás a la mejor materia prima. Para ello, eligen a ganaderos, campesinos y productores 100% asturianos, los únicos encargados de llenar su despensa. Lo mejor de todo es que esta apuesta por lo auténtico no la vas a notar en el bolsillo, sino que la vas a disfrutar en el paladar. El maridin y yo nos pasamos por allí para terminar las vacaciones y  fue un acierto total. Nos pedimos pitu frito al ajillo (los mejores crujientes de pollo que comí en la vida) y pisto con huevos y cremoso con patatas (se deshacía en la boca, realmente espectacular). Para el broche de oro, elegimos la torrija asada con helado (desde que la probamos solo pensamos en repetir, qué maravilla señores, qué maravilla).

Además, para que el momento de la comida sea mejor si cabe, en la Finca nada se deja al azar y todo es tal y como debería ser. Un tractor te recibe a la entrada, y el ambiente rústico está en cada mesa, en cada pared, en cada esquina. Pero, sin duda, lo mejor de todo es el olor que inunda el local y que sale de cocinas.

Me enamoró su packaging, pero lo cierto es que cuanto más fui descubriendo esta marca de cosmética natural más me gustó. Me gusta por sus fotos cuidadas, tan importantes para vender en estos días, por su imagen de limpieza, de personalidad, que invita a hacerse con alguno de sus productos tanto para uno mismo como para regalar. Y me gusta sobre todo porque cada uno de sus artículos está elaborado con ingredientes ecológicos, de forma artesanal, con mucho, pero que mucho mimo. Tienen bálsamos labiales, cremas o jabones artesanos, pero sin duda lo que no puedes pasar sin comprar es su kit para el cuidado de la barba (con aceite, bálsamo y jabón). No hay un solo hombre que pueda resistirse.

Buen gusto, estilo, detalles que hacen cualquier casa bonita y respeto absoluto por la naturaleza. Las plantas de aire se encuentran en los desiertos, bosques y montañas de Centro América, Sudamérica y algunas regiones de África. Las raíces les sirven únicamente de sujeción, tomando el agua y los nutrientes literalmente del aire, a través de sus hojas. No necesitan tierra y se convierten en una solución elegante y original para decorar cualquier hogar. Sus terrarios aire y geométricos me tienen enamorada.

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Arroz para chuparse los dedos

Arroz caldoso, arroz negro, arroz meloso, paella… lo mires por donde lo mires, y lo hagas como lo hagas, el arroz siempre está para chuparse los dedos. Si eres de los que son incapaces de dejar un solo grano en el plato, entonces tienes que visitar La Genuina. En la calle Cimadevilla, a medio camino entre el Ayuntamiento y la Catedral de Oviedo, vas a echar un buen rato en elegir menú porque toda, absolutamente toda su carta apetece. Lo mejor de todo es que cuando llega a la mesa y lo pruebas aún es mejor.

Nada más que pones un pie en el local sabes que te va a gustar. Decorado con gusto, cuidado al detalle, haciendo guiños a la tradición (no faltan los suelos de cerámica ni la cocina de carbón), pero sin ese toque moderno que se valora positivamente. Vamos, que te conquista a golpe de vista. Pero no podemos olvidar que aquí lo importante es que nos conquisten por el estómago. ¡Y vaya si lo hacen!

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En La Genuina tienen 20 variedades de tipo de arroz, que van desde los clásicos (paella de mejillones, calamares y gambas; fideuá, arroz meloso negro con gambas y chipirón; paella de verduras o pollo, arroz con bogavante…) a otros muy asturianos e innovadores (arroz con queso taramundi y chosco de tineo; arroz con queso azul La Peral, trozos de manzana y ternera; arroz con costra de Beyos y boletus; arroz meloso de pitu caleya; paella con salmón y espárragos). A decir verdad, cuando los vas viendo llegar a las mesas que tienes al lado cuesta bastante elegir. Huele bien, muy bien. Y la pinta es buena, muy buena. Así que toca centrarse en la carta con determinación.

El maridin y yo somos muy amigos del buen comer y del arroz, así que después de darle unas vueltas no pudimos resistirnos al arroz meloso de pulpo con zamburiñas, y como entrante elegimos sepia a la plancha con ali oli de tomate. La sepia estaba brutal, de las mejores que hemos comido, y lo del ali oli es espectacular. Después, el arroz meloso ya fue el broche de oro. Aunque a decir verdad terminamos la comida con una tarta de queso que, por cierto, no estaba nada mal.

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Luego cuando llega la cuenta te llevas una sorpresa para bien (y eso también  se agradece). Nosotros lo tenemos claro: no vamos a tardar en volver. Y tú también deberías hacerlo.